El examen médico previo a la participación en deportes tiene como objetivo la detección de patologías que predispongan a la muerte súbita o que puedan agravarse debido a la sobrecarga del aparato cardiovascular generada por la práctica de ejercicios intensos. La muerte súbita en el deporte se define como el deceso inesperado, por causa natural, no traumática ni violenta, sin síntomas previos o con síntomas durante la práctica deportiva o en la hora posterior. El deporte por sí mismo es sólo el disparador final al actuar sobre un individuo con patología cardiovascular subyacente. La muerte súbita durante la práctica del deporte en deportistas jóvenes es un evento con baja incidencia (0,5 a 2/100.000 atletas/año). Su verdadera prevalencia no se conoce fehacientemente y las diferentes series surgen de informes aislados, reportes de prensa o registros europeos donde no existe obligatoriedad de denuncia. En Argentina no hay registros. En Italia se ha descripto una disminución de la incidencia de muerte súbita de 3,6 por 100.000 atletas/año antes de 1981 a 0,4/100.000 atletas/año en 2006 (a partir de la implementación del chequeo precompetitivo obligatorio). La evaluación cardiovascular a edades más avanzadas (>40 años), en deportistas recreativos, que no compiten, cobra aún más importancia, por la posibilidad de detectar enfermedades asintomáticas y de mayor prevalencia a esta edad, como la enfermedad coronaria significativa, hipertensión arterial, dislipemia, diabetes, etc. En que consiste la evaluación:
Consulta cardiológica: -Interrogatorio sobre síntomas, antecedentes personales y familiares. -Examen físico cardiovascular .
Electrocardiograma: Estudio que se repite anualmente, sencillo y de bajo costo cuyo valor radica en la capacidad de detectar anomalías que sugieren la presencia de enfermedades cardíacas eléctricas y estructurales.
Ecocardiograma Doppler: En deportistas de alto rendimiento mayores de 16 años con revaluación cada 3-5 años en los casos normales y en adultos mayores con factores de riesgo cardiovascular. Diversas publicaciones demostraron que el ecocardiograma como parte del chequeo logró detectar un porcentaje bajo de cardiopatías que no habían sido diagnosticadas con el electrocardiograma.
Ergometría de 12 derivaciones: En deportistas mayores de 40 años o mayores de 30 con factores de riesgo coronario. Se repite anualmente y su valor diagnóstico se basa en la detección de arritmias y enfermedad coronaria asintomática.

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