Charlando con la Dra. Vanina Martinez

Mp. 2662

Staff Cedic

Especialista en Cardiología, Ecocardiograma e imágenes Cardiovasculares.

 

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) constituyen un conjunto de entidades que afectan el corazón y los vasos sanguíneos y son la principal causa de discapacidad y muerte en todo el mundo, tanto en hombres como en mujeres.

Dentro de ellas, las de mayor ocurrencia son la enfermedad coronaria (angina de pecho y/o infarto) y la enfermedad cerebrovascular (AIT/ACV). Pero también pueden verse afectadas las arterias de los riñones y de las extremidades inferiores.

Todas estas dolencias comparten un elemento común y es que, con el tiempo, las arterias se lesionan favoreciendo que se estrechen, pierdan la elasticidad y potencialmente se obstruyan. El nombre que se emplea en medicina para referirse a este deterioro es arteriosclerosis.

Existen varios factores individuales (características biológicas y ciertos hábitos de vida) que aumentan la probabilidad de desarrollar ECV, muchos de los cuales son modificables. Tener elevada la presión arterial, niveles altos de colesterol, sufrir diabetes, la obesidad, el sedentarismo, fumar o antecedentes heredofamiliares, son, entre otros, los elementos determinantes para el desarrollo de la enfermedad vascular arteriosclerótica y se los denomina factores de riesgo cardiovasculares.

La modificación de los mismos puede reducir los episodios cardiovasculares y la muerte prematura tanto en las personas con enfermedad cardiovascular establecida como en aquellas con alto riesgo cardiovascular debido a la presencia de uno o más factores.

¿Qué es el cálculo de riesgo cardiovascular?

El riesgo cardiovascular se define como bajo, moderado o alto en función de los factores de riesgo cuantificables que presente cada persona. Para calcular estos porcentajes, los profesionales utilizamos las denominadas tablas o scores de riesgo. Pero es conveniente tener en cuenta que no son exactas y que estiman el riesgo solo a 10 años. Argentina no ha validado aún un estimado propio utilizando la tabla de la OMS para la zona B de las Américas como guía.

Existen otros métodos para evaluar la presencia de arteriosclerosis antes de tener síntomas (es decir, subclínica) como es la detección de placa aterosclerótica en las arterias carotideas mediante una ecografía doppler del cuello o la detección de calcio en las arterias coronarias mediante una tomografía sin contraste. Así con esta información podemos mejorar y adecuar el riesgo sumando a la tabla datos objetivos adicionales.

¿ El concepto de riesgo está cambiando?

En los últimos años se han incorporado nuevos conceptos de riesgo como son la edad vascular y envejecimiento vascular acelerado.

Los cambios asociados al envejecimiento vascular acelerado podrían ser evaluados mediante diversos dispositivos y técnicas de laboratorio por ejemplo la medición de la velocidad de la onda de pulso (VOP).

Dichas estrategias permiten detectar a los sujetos jovenes que pueden desarrollar eventos cardiovasculares a edades tempranas, y que podrían ser susceptibles de un envejecimiento vascular prematuro, con el fin de realizar modificaciones en el estilo de vida y aplicar un eventual tratamiento oportuno de manera mucho mas precoz, reduciendo así el riesgo de padecer ECV a largo plazo.

Bibliografía

  • Actualización del Consenso de Prevención Cardiovascular. Área de Consensos y Normas. Rev Argent Cardiol. 2016;84 (Suplemento 2)
  • World Health Organization. Prevention of Cardiovascular Disease. Guidelines for assessment and management of cardiovascular risk. Geneva, 2008.
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